sábado, 17 de febrero de 2018

Etiquetado frontal ¿para qué tipo de consumidores?

Hace un par de años llegaron de forma obligatoria los etiquetados nutricionales a nuestro país, puedes consultarlo aquí. Con ellos obtenemos información sobre la composición de los alimentos las personas que son capaces de leer las etiquetas; están interesadas en conocer este dato y saben interpretar las mismas. Pero que se den estas tres circunstancias no es una situación generalizable. Un gran número de consumidores se quedan con lo básico y acaban comprando los productos por otras razones.

Así que algunos países, sociedades científicas y organizaciones se han puesto manos a la obra y han propuesto sistemas más directos e interpretables para que la población pueda con un golpe de vista realizar una evaluación de la calidad de un alimento. En definitiva de saber si es más o menos adecuado desde un punto de vista nutricional y de la salud que otro alimento similar. Tras obtener información con el etiquetado nutricional, la cuestión está ahora en hacerla comprensible y práctica al consumidor. Es hora de hablar de los logotipos nutricionales o etiquetas frontales que ofrezcan criterios fáciles de consumo alimentario para todo aquel que desee poner atención a su alimentación.

Con el paso de los años, se han desarrollado diferentes sistemas de etiquetado frontal/logos nutricionales que intentan (o eso pretendemos) ser una ayuda al consumidor. Cómo podemos imaginar la industria no siempre está totalmente de acuerdo con ellos. Vamos a ver algunos tipos.

1.- Sistemas que proporcionan información acerca de nutrientes específicos cuyo consumo es de relevancia para la salud del consumidor. Estos suelen mostrar la cantidad de energía (kilocalorías)  y de determinados nutrientes (grasas, grasas saturadas, sodio/sal y azúcares) que aporta una ración de un determinado alimento o bebida con respecto a las necesidades diarias que tenemos.

Un ejemplo de este tipo de etiquetado es el que utiliza las Cantidades Diarias Orientativas (CDO) o Guideline Daily Amounts (GDAs)


Y cuando decimos "con respecto a las necesidades diarias que tenemos" queremos dar a entender que están referidos sus contenidos a las cantidades recomendadas por expertos y la EFSA (European Food Safety Authority). En nuestro ámbito estos valores se calculan a partir de las necesidades medias estimadas para la población y que se reflejan en una mujer media con los niveles actuales de actividad física y estilo de vida, es decir para 2.000 kcal.

Otro ejemplo que ha tenido gran difusión es el semáforo nutricional de Reino Unido (UK Traffic Light).
La información nutricional codificada por colores, como se muestra en la imagen inferior, indica a simple vista si los alimentos tienen cantidades altas, medias o bajas de grasas, grasas saturadas, azúcares y sal. En resumen, rojo significa alto; ámbar significa medio y verde se corresponde con bajo contenido. 
Cualquier color rojo en la etiqueta significa que la comida es rica en uno de los nutrientes evaluados, esto es en grasas, grasas saturadas, azúcares o sal. Por lo que estos alimentos deberían incluirse en menor frecuencia o en pequeñas cantidades. Si un consumidor quiere o debe reducir el consumo de alguno de estos nutrientes, bastará con limitar el consumo de alimentos de aquellos que luzcan rojo en el nutriente a considerar. 

Por el contrario,  si se compra un alimento que tiene toda o la mayoría de "sellos" de color verde en la etiqueta, se puede augurar que es una opción más saludable. Como el ámbar significa ni alto ni bajo, su consumo debe ser tenido en consideración cuando está presente la mayoría de ámbar en la etiqueta.

Traducidos en cantidades, los rangos alto-medio-bajo se sitúan de la siguiente forma:

Grasa total: 
  • Alto: más de 17,5 g de grasa por 100 g
  • Bajo: 3 g de grasa o menos por 100 g
Grasa saturada
  • Alto: más de 5 g de grasa saturada por 100 g
  • Bajo: 1,5 g de grasa saturada o menos por 100 g
Azúcares
  • Alto: más de 22,5 g de azúcares totales por 100 g
  • Bajo: 5 g de azúcares totales o menos por 100 g
Sal
  • Alto: más de 1,5 g de sal por 100 g (o 0,6 g de sodio)
  • Bajo: 0,3 g de sal o menos por 100 g (o 0,1 g de sodio)
Veamos un ejemplo gráfico para la comparación entre los dos sistemas:



2.- Sistemas de resumen que hacen una evaluación global del producto en relación al contenido nutricional, determinando si el producto satisface los criterios de calidad nutricional. Este sistema orienta al consumidor a hacer selecciones intuitivas de alimentos saludables sin necesidad de procesar la información nutricional al detalle. 

Un ejemplo de este tipo de etiquetado es el de “Choices” basado en las recomendaciones de la OMS.
El programa Choices se introdujo en 2006 en respuesta a una llamada de la OMS a la industria alimentaria. El programa Choices es una iniciativa de múltiples partes interesadas que ayuda a los consumidores a seleccionar fácilmente opciones de alimentos saludables es decir, cuyo objetivo es hacer que la opción saludable sea la opción más fácil. El programa se basa en los criterios que utilizan directrices dietéticas internacionales como base y son revisados ​​por comités científicos independientes. Estos criterios se pueden utilizar para la reformulación de productos, ofertas de productos saludables e implementar un logotipo de frente de paquete que se puede encontrar en productos alimenticios que cumplen los criterios de Choice. Los criterios de elección, establecidos por un comité científico independiente, indican la opción más saludable en cada grupo de alimentos.
La Choices International Foundation sirve como un cuerpo general de los programas nacionales Choices y representa el programa a nivel internacional. 

El 16 de abril de 2013, la versión holandesa del logotipo Choices recibió la aprobación nacional y de la UE. El logotipo es ahora el logotipo de elección de comida para los Países Bajos. La OMS ha identificado Choices como uno de los pocos sistemas validados de perfiles de nutrientes. Esto ha llevado al establecimiento de Choices como una plataforma para el intercambio de información y conocimientos entre científicos, empresas y autoridades públicas de los sistemas de logotipos positivos del etiquetado frontal.

El sistema NutriScore (logotipo 5 colores o 5C). Este etiquetado se basa en el empleo de cinco colores que determinan la calidad nutricional del producto y de mejor a peor calidad serían el verde, amarillo, naranja, rosa fucsia y rojo. Su determinación se basa en el cálculo del índice de calidad nutricional proporcionado por la Agencia Inglesa para los Estándares alimentarios (Food Standards Agency), el cual, tiene en cuenta la cantidad de energía, azúcares simples, ácidos grasos saturados, sodio, fibra, proteínas y porcentaje de frutas y verduras por cada 100 gramos de producto final. 


El sistema transversal de NutriScore permite diferenciar la calidad nutricional de los alimentos pertenecientes a familias diferentes, o dentro de una misma familia diferenciar un producto de otro, o incluso distinguir entre los mismos tipos de productos pero de marcas alimentarias distintas.  Colocado en la parte frontal de los envases, este logotipo es un complemento de información añadido al obligatorio etiquetado nutricional por nutrientes situado, generalmente, en la cara posterior de los envases. 

Nuestros vecinos a través del gobierno frances han optado por esta fórmula para identificar los alimentos saludables. La elección es el resultado del estudio publicado en Nutrients que se llevó a cabo en varios supermercados y con varios formatos de etiquetas, siendo NutriScore el etiquetado por colores y letras que mejor funcionó entre los sistemas comparados (“tick” verde de calidad, el semáforo nutricional y las Cantidades Diarias Recomendadas). El etiquetado por 5 colores fue el sistema más eficaz para que los consumidores pudieran reconocer y comparar la calidad nutricional de los alimentos. En especial los consumidores de alto riesgo nutricional como son los de mayor edad, menor nivel educativo, ingresos más bajos o con sobrepeso.

Visto esto cabrá especular también si Nutriscore es una herramienta útil para los consumidores españoles como presentan en este artículo de la Revista Española de Nutrición Comunitaria.

¿Qué opináis? ¿Cual es el método que más se acopla a cada uno de vosotros?


lunes, 11 de diciembre de 2017

Cara a cara con el cáncer

Portada del popular cuento japonés:
"El mono y el cangrejo"


Steve Jobs fue víctima de sus particulares creencias en cuanto al manejo de la importante enfermedad que padeció: un tumor neuroendocrino (insulinoma) en páncreas. Él decidió apostar manejar su proceso mediante terapias como la acupuntura y el consumo de zumos y suplementos dietéticos, los cuales no venían avalados por evidencia científica. Sé que especular sobre la progresión del cáncer que afectó a este personaje puede resultar tan arriesgado como controvertido. Pero con su decisión, puedo intuir que pudo retrasar pruebas diagnósticas y un tratamiento convencional que aunque sin asegurar que con ello hubiera podido sanarse, considero que no fue una opción ni racional ni siquiera una buena apuesta.



Y todo esto lo traigo al blog por dos motivos. El primero quiero referirlo a las enormes expectativas que muchos individuos tienen, en momentos tan delicados de su vida, para encontrar entre todas las opciones científicas aquella que se acopla mejor a cada persona. Pero también, y lo digo con cierto horror, de tanta ingenuidad, desconocimiento o inconsciencia que es lo que supone ponerse en manos de charlatanes de algunas “pseudoterapias”, que tan flaco favor pueden hacer a personas con problemas tan importantes de salud como este.



El segundo motivo que me empuja a hablar de ello es la lectura de un artículo de un equipo de investigación de la Universidad de Yale en el que se ha calculado el daño que puede producir la confianza en ciertas pseudoterapias (plantas, vitaminas, minerales, probióticos, medicina ayurvédica, medicina tradicional china, homeopatía, naturopatía, respiración profunda, yoga, taichí, chi kung, acupuntura, quiropráctica, osteopatía, meditación, masajes, oraciones, dietas especiales, relajación progresiva, imagen guiada) para el manejo de cuatro localizaciones de cáncer habituales en EE UU como son en mama, próstata, pulmón y colorrectal.

Acceso al artículo
Las conclusiones son demoledoras. En tumores que son curables con terapias convencionales (quimioterapia, radioterapia, cirugía y terapia hormonal) como por ejemplo el cáncer colorrectal y el de mama, el riesgo de muerte por el uso de estas terapias “singulares”, se multiplica por casi cinco o seis. Así las mujeres con cáncer de mama que confiaron su salud a las “prácticas pseudomédicas” aumentaron su riesgo de muerte en un 470%, los pacientes con cáncer colorrectal en un 360% y los de cáncer de pulmón en un 150%. Sólo en el caso del tumor de próstata, las diferencias no fueron significativas.

Está recién salida del horno esta entrada del blog y leo esta noticia referida a un Hospital Universitario de La Arrixaca de Murcia en el blog de Scientia y todo en pleno 2017:
Leer la noticia
Dicho esto cabe destacar aquellas acciones que podemos hacer y que ¡están a nuestro alcance! para disminuir el riesgo de cáncer en diferentes localizaciones  como nos alerta la World Cancer Research Fund International a través de su informe Cancer, prevención and survival 2017.

Existen evidencias robustas sobre qué factores alimentarios modifican el riesgo de cáncer:

1. Los vegetales sin almidón (brécol, repollo, espinacas, kale, coliflor, zanahorias, lechuga, pepino, tomates, puerros) disminuyen el riesgo de cáncer de boca, faringe y laringe (boca y garganta).

2. El consumo de fruta disminuye el riesgo de cáncer de pulmón, de boca, faringe y laringe (boca y garganta).

3. La práctica de actividad física (moderada y vigorosa), como andar, disminuye el riesgo de cáncer de colon, mama post-menopausico y de endometrio.

4. La práctica de actividad física vigorosa (nadar, correr, ir en bicicleta) disminuye el riesgo de cáncer de mama pre-menopausico.

5. Los alimentos ricos en fibra (vegetales, frutas y frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales) disminuyen el riesgo de càncer colon-rectal.

6. El consumo de cereales integrales disminuyen el riesgo de càncer colorectal.

7. La práctica de lactancia materna disminuye el riesgo de cáncer de mama.

8. El consumo de café disminuye el riesgo de cáncer de hígado y de endometrio, si bien no se conoce aún las dosis óptimas para poder hacer recomendaciones.

9. La presencia de gran cantidad de masa grasa antes de la menopausia reduce el riesgo de padecer cáncer de mama (pre-menopáusico). Sin embargo, debemos recordar que el exceso de grasa corporal en las mujeres aumenta el riesgo de otros cánceres.

10 La presencia de gran cantidad de masa grasa entre los  18 y los 30 años reduce el riesgo de padecer cáncer de mama (post-menopáusico). Sin embargo, el aumento de peso en la edad adulta aumenta el riesgo de cáncer de mama (post-menopausia)

11. Los productos lácteos y calcio disminuyen el riesgo de cáncer de hígado, si bien no se conoce aún las dosis óptimas para poder hacer recomendaciones.

12. El consumo de alcohol (sólo establecido para dos bebidas/día) disminuye el riesgo de cáncer de riñón, pero atención porque existe una fuerte evidencia de la relación del alcohol con múltiples localizaciones del cancer: colorectal, mama, hígado, boca, faringe y laringe, esófago y estómago.

Así que como veis podemos hacer mucho por mejorar nuestra alimentación y por la tanto por disminuir el riesgo de diferentes localizaciones del cáncer. en el informe podréis consultar también otras recomendaciones que de seguro son buenas aliadas.